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Autosoberanía: la verdadera libertad | ||
Ser un auto-soberano | ||
Soberanía interior | ||
Usarlo todo de una forma digna | ||
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Para entender lo que es la libertad, primero tenemos que entender lo que
genera el sentimiento de esclavitud. No hay cadenas físicas que nos
limiten. Se trata de actitudes, creencias, hábitos y características de la
propia personalidad que nos hacen sentir el peso de una situación.
Hay esclavitudes creadas a través de la mala convivencia con los demás en el pasado. Hay esclavitudes relacionadas con las expectativas de los demás, la familia, la sociedad. Hay esclavitudes en la atmósfera de confusión generalizada que existe en el mundo a nuestro alrededor. Hay esclavitudes en las propias flaquezas internas. Estos cuatro tipos de presión suprimen el sentimiento de ser libre. Las esclavitudes se adquieren. No forman parte de la naturaleza original del ser. A través del conocimiento sobre la naturaleza real de las esclavitudes, podremos disminuir su efecto de forma considerable. Entonces podemos empezar a disfrutar de nuestra libertad verdadera: la espiritual. Esta reconquista interna se llama autosoberanía. Nos capacita a conseguir la libertad para ser lo que siempre hemos querido ser: pacíficos, alegres, benevolentes, amables. Es precisamente esta nueva naturaleza que aflora lo que también se gana los corazones de los demás. En la libertad del ser, desarrollamos nuestra individualidad y destacan algunas cualidades que le son propias. De forma natural se desarrolla respeto hacia uno mismo, derivado del sentimiento de soberanía que ejercemos sobre nuestros tesoros – pensamientos, palabras, acciones, tiempo, energía y riqueza. Se hace fácil formar parte de cualquier grupo de personas, en la familia o en el trabajo. Debido a la fuerza y la comprensión que existen en este estado espiritual, es fácil amar primero y de forma constante, a las personas que forman parte de nuestro día a día. Aprendemos en ese estado algunos principios importantes: Es preciso tener libertad sin individualismo. Es preciso saber amar sin caer en las garras del apego. Es preciso ser libre internamente. Ésa es la auténtica independencia. Por ser amable eres amado. |
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Antiguamente, en la India, se consideraba que para gobernar el reino, los
futuros aspirantes al trono, tenían que saber primero gobernarse a sí
mismos, tenían que tener auto-control y auto-dominio. Ésta era una
condición ineludible para poder acceder al trono.
El conocimiento de la Meditación Raja Yoga nos enseña a hacernos conscientes del ser espiritual, de nuestra verdadera esencia. Esto a su vez nos lleva a la comprensión y la experiencia de una profunda verdad: yo, el alma, tengo la capacidad en potencia de gobernar mi mundo interior. Sin embargo, esta capacidad sólo se puede desarrollar plenamente cuando practicamos la conciencia del alma. Esto significa hacernos conscientes de la energía del alma, la energía del ser espiritual, un punto de luz brillando en nuestro interior, y dejar de identificarnos con la forma corporal perecedera y temporal, el cuerpo, que es el traje a través del cual se expresa el alma. El alma es eterna e imperecedera. En el estado de conciencia del alma podemos, con el trabajo interior necesario, recuperar nuestra auto-soberanía. Ser un auto-soberano significa que nuestro cuerpo funciona bajo las directrices del ser espiritual. No sólo el cuerpo sino todas nuestras funciones sutiles, como la mente y el intelecto. Esto significa que podemos estabilizar el poder del pensamiento, es decir, la mente, donde queramos y cuando queramos. Por ejemplo, si en nuestra mente aparecen pensamientos inútiles o perjudiciales, tenemos la capacidad de aplicar un freno, un punto final y cambiar de dirección a voluntad. Es decir, tenemos soberanía incluso sobre nuestra mente y pensamientos. En esta conciencia tampoco estamos sumisos a la erupción de las emociones y los hábitos que nos controlan, sino que tenemos el poder de controlar nuestros hábitos. Así que auto-soberanía significa que el ser, es decir, el alma, tiene un derecho sobre la mente, el intelecto y los hábitos y sobre todos losórganos físicos del cuerpo. Si algún órgano nos engaña, por ejemplo, los ojos miran o se enfocan en algo que no hemos decidido mirar, o bien nuestros oídos escuchan algo que no hemos decidido escuchar, esto indicaría una falta de auto-soberanía. La mente, el intelecto y los órganos físicos y de los sentidos, están todos ellos a disposición del auto-soberano y sólo funcionan de acuerdo a las directrices del rey, es decir, el alma. Para acercarnos a este elevado estado de conciencia, necesitamos dedicar tiempo en soledad para conocernos en profundidad y desarrollar nuestro poder interior. Necesitamos vincular nuestra mente e intelecto con la fuente de energía más pura y poderosa del Universo: el Ser Supremo o el Alma Suprema, que es el océano de todas las cualidades espirituales. Absorbiendo el amor puro e incondicional del Ser Supremo y llenándonos con su poder espiritual inagotable, experimentaremos cómo el alma se hace poderosa y desarrolla los poderes de controlar y gobernar el reino del ser. Esta auto-soberanía que vamos reconquistando gradualmente nos trae consigo otros invalorables regalos, como el estado de satisfacción y plenitud interior y la experiencia de liberarnos de los miedos y las preocupaciones. Tales son los logros y los beneficios del alma que desarrolla la auto-soberanía. |
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Un método elevado de progreso espiritual consiste en considerar que
nuestro verdadero ser, el alma, el espíritu, es el rey y nuestro cuerpo
físico es un instrumento, un carruaje que nos permite expresarnos y
manifestarnos.
Considerar que yo, el alma, soy el rey, significa que el cuerpo, los sentidos
físicos y las facultades sutiles como la mente y el intelecto están a nuestro
servicio. En la experiencia práctica podremos comprobar que dominar losórganos físicos es algo bastante más sencillo que dominar facultades
sutiles como nuestra mente, intelecto y tendencias arraigadas. Para estoúltimo se requiere la práctica de la meditación y la experiencia del poder del silencio. Mediante la concentración y la determinación vamos generando en nuestro interior la conciencia de que soy el amo, el rey, el soberano en mi mundo interior. Si soy un auténtico soberano, todo estará en orden y a mi servicio. Soberanía interior significa poder generar cualquier pensamiento que elija o emerger cualquier cualidad espiritual que desee en cualquier momento. Practicar este estado de soberanía nos fortalece interiormente y nos convierte en los conquistadores de nuestras facultades sutiles. De la misma forma que dirigimos las acciones que ejecutan los órganos físicos, sean nuestros pies o nuestras manos, de la misma manera nuestros pensamientos, tendencias y el poder de discernir del intelecto deberían también responder a nuestras órdenes. Si el alma, es decir, el rey, ordena a la mente, el poder del pensamiento:“Estabilízate en este momento, estabilízate en un estado con sólo un pensamiento”, si la orden del rey es obedecida inmediatamente en cualquier manera en que se dé, éste es un indicador de alguien que ha conseguido soberanía sobre su reino. No debería ser que la mente lo acepte pero sólo después de practicar durante tres o cuatro minutos, o que en lugar de concentrarse inmediatamente, se concentre únicamente después de un tiempo de fluctuación. Lo mismo se aplica al poder del intelecto, el poder de discernir. El rey debería tener también un derecho sobre el intelecto, y el poder de discernir debería funcionar de acuerdo a la situación en cualquier momento dado. Esto es lo que quiere decir tener un derecho sobre el intelecto. No debería ser que discerniéramos después de que la situación hubiese pasado, pensando “esto no debería haber sucedido, si hubiera tomado esta decisión habría sido mucho mejor”. Así que la característica de un alma que tiene soberanía sobre el reino interior es que discierne con precisión y en el momento apropiado. Por tanto, si queremos avanzar hacia el objetivo de la soberanía interior, tenemos que revisar a lo largo del día hasta qué punto fuimos capaces de tener nuestras facultades sutiles bajo control. Cada noche, antes de ir a dormir, podemos organizar una corte en nuestra mente y evaluar nuestros trabajadores y revisar qué trabajador, qué sentido físico o qué poder sutil estuvo bajo control y cuál no. La conciencia de ser un soberano en nuestro mundo interno se irá así fortaleciendo y estabilizando. Tendremos entonces la práctica natural de experimentar un derecho y una autoridad sobre nuestros pensamientos, sentimientos, discernimiento y toma de decisiones. Esto, de vuelta, nos proporcionará una grata experiencia de satisfacción y dicha interior, al experimentar que nos estamos liberando de las dependencias e influencias externas. |
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Un sencillo método para incrementar la felicidad interna es usar todos
nuestros recursos de una forma digna, es decir, beneficiosa para el ser y
para los demás. Todos disponemos de los tesoros de los pensamientos,
las palabras, las acciones, la energía, el tiempo y la riqueza material (sea
mucha o poca, no importa, ya que se trata de cómo la uso). Es una ley espiritual muy sencilla que funciona de manera natural: lo que genero a través de mis recursos es lo que voy a ir acumulando y experimentando. Cuando utilizo estos recursos de forma sabia y benevolente, con la meta de dar felicidad y cooperación a los demás, la felicidad interna incrementa automáticamente. Si uso los recursos de forma egoísta y bajo la influencia de los deseos limitados, éstos se desperdician. No sólo se desperdician sino que puedo incurrir en pérdidas (en casos extremos, ¡se puede llegar a la bancarrota!). Cuando además de dar beneficio, tengo el deseo puro de elevar la conciencia de los demás, compartir mi propio progreso interno, mis experiencias positivas y todos los métodos que me han ayudado a crecer interiormente, esto es servicio espiritual. Hay un tipo de servicio que podemos hacer en todas las circunstancias: el de los pensamientos. Incluso si estoy enfermo y soy incapaz de realizar ninguna acción, puedo seguir sirviendo a través de la mente. Puedo revelar mi alegría y mi paz interior a través de las facciones y de los ojos. Convertirme, a través de la mente, en un otorgador de buenos deseos y sentimientos puros y seguir esparciendo los rayos del poder de la felicidad y la paz en el ambiente. Con el poder de nuestra mente, podemos crear una atmósfera en todas partes a través de nuestras vibraciones aunque estemos sentados sin movernos en un determinado lugar. Practicando esta clase de servicio de los pensamientos, nuestra mente siempre se mantendrá sana, en un estado de paz, felicidad y bienestar. |
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