![]() |
||
Links de Acceso directo | ||
Belleza interna (I) | ||
Belleza interna (II) | ||
La belleza del silencio | ||
|
||
Para cultivar la belleza interna, primero hemos de aceptarla y después
buscarla. Esto es un reto, puesto que tenemos dificultades en conocer
nuestra propia naturaleza. Muchos de nosotros somos con frecuencia
propensos a sentirnos heridos por un comentario fuera de tono pero
tenemos dificultades en aceptar las cosas buenas que otros ven en
nosotros. Por ejemplo, junto a ser humildes hemos de aceptar nuestra grandeza. No la grandeza del ego, que se vanagloria de la posición o prestigio, sino la grandeza de nuestro espíritu, de la pureza de nuestro ser y de nuestra capacidad de amar. Aceptar esta grandeza es verdadera humildad ya que nos capacita para verla y aceptarla en los demás. Encontrar esta belleza interna también es un desafío porque hemos cultivado el hábito de mirar nuestros defectos. A medida que miramos en el “jardín” de nuestra mente, nos encontramos con un lecho de rosas plagado de malas hierbas. Entonces nos sentimos tentados a eliminar las malas hierbas de nuestras debilidades, malos hábitos y sentimientos negativos. Pero esto se puede convertir en una tarea desagradecida. Tan pronto como una se elimina aparece otra, entonces relajamos la vigilancia y vuelve a crecer de nuevo. Primero necesitamos desarrollar y apreciar la belleza de nuestro jardín, que reside en las “flores” de nuestras cualidades puras y virtudes. Hay un santuario escondido dentro de cada alma que ya es completo y perfecto con cada virtud divina. Cuando viajamos hacia el interior encontraremos una llave para llegar a este lugar y descubrir nuestra pureza, inocencia y felicidad originales. La llave es la paz y el conocimiento de que somos, en esencia, un alma pacífica. Esta es también la llave para alcanzar nuestra grandeza y libertad. |
||
|
||
No podemos reaccionar a las debilidades de otros a menos que éstas
también sean las nuestras. Por el mismo razonamiento, sólo podemos
apreciar la belleza y cualidades de los demás porque ya están en nuestro
interior. |
||
|
||
El silencio es el puente de comunicación entre lo divino y el ser humano;
en el silencio encontramos lo que es más preciado. El silencio espiritual es
el que prepara el corazón y la mente para comunicarnos con Uno. No se
trata de una comunicación basada en palabras repetitivas ni en teorías
intelectuales, así como tampoco para pedir la satisfacción de deseos
limitados. La comunicación sagrada es la armonía del ser original con el
Uno Eterno. El silencio espiritual me da energía pura y altruista de la Fuente Creativa para ir más allá de la rutina, abriendo horizontes ilimitados de nueva visión. Para liberar al ser de la negatividad, requiero silencio. Absorto en su profundidad me renuevo. En esta renovación, la mente se limpia a sí misma facilitando una percepción diferente de la realidad. La percepción más profunda de todas es mi propia eternidad. El acto de silencio es tan necesario para la vida como el respirar lo es para la vida física. La fortaleza para vivir necesita encontrar un punto de quietud desde donde comienzo y a donde regreso cada día: un oasis de paz interior. El silencio trae mi energía mental y emocional a un punto de concentración donde encuentro la quietud. Sin esta quietud interna me convierto en una marioneta arrastrada aquí y allá por las muchas cuerdas de las influencias externas. Este punto de quietud interior es la semilla de la autonomía que corta las cuerdas y termina la pérdida de energía. El silencio sana. El silencio es como un espejo. Todo está claro. El espejo no culpa ni critica, pero me ayuda a ver las cosas como son, dándome un diagnóstico que me libera de cualquier tipo de pensamientos erróneos. ¿Cómo consigue esto el silencio? El silencio revive la paz original del ser, una paz que le es innata, divina y cuando se invoca fluye por el ser armonizando y sanando cada desequilibrio. El silencio es completo y pleno, amable, poderoso y rotundamente activo. Para crear silencio, doy un paso hacia el interior. Conecto con mi ser eterno, el alma. En ese lugar en que la tranquilidad está intacta, como en una matriz sin tiempo, el proceso de renovación y reestructuración comienza. Allí, se teje un nuevo patrón de energía pura. En este espacio de introspección reflexiono. Recojo lo que he olvidado por un largo tiempo. Me concentro lenta y suavemente y mientras lo hago, las huellas originales espirituales de amor, verdad y paz emergen y se experimentan como realidades personales y eternas. A través de ellas la calidad empieza a entrar en la vida. La calidad es un acercamiento a algo más puro y más verdadero en nosotros. La calidad es el principio para tener un pensamiento más iluminado y para la integración de las acciones. En este espacio, el Silencio me enseña cómo escuchar, cómo desarrollar una apertura hacia Dios. |
||
Tel: (54-11) 4815-1811| Email: buenosaires@ar.bkwsu.org |
||
Otros Links de Utilidad: www.solounminuto.org |
||
Copyright © 2003 Asociación Espiritual Mundial Brahma Kumaris |