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Aceptación, alegría y amor | ||
Alegría y Felicidad | ||
El arte de mantenerse contento | ||
Permanecer liviano y contento | ||
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Al aceptar incondicionalmente a los demás los ayudamos a que se
despojen de sus máscaras y se sientan a gusto con lo que son. La
seguridad de que se los acepta les da la libertad de ser ellos mismos,
y con ello pueden llegar a conocerse fácilmente y a aceptarse a sí
mismos. Alentar mi optimismo es el mejor modo de conservar la alegría. Para lograrlo puedo empezar el día meditando sobre cómo derramar luz y amor en las situaciones que se me presentarán a lo largo del día. Si luego me mantengo en contacto con el espíritu de Dios y con su benévola mirada, la felicidad interior que me embargará me ayudará a afrontar cualquier situación sin sentirme agobiado. A medida que crece nuestra fuerza espiritual, abandonamos el hábito de preocuparnos. Para nada sirve, como no sea para llenarnos de tensión y hacernos sentir desdichados. Cuando dejo de inquietarme por cosas que están más allá de mi control, y en cambio me concentro en crear pensamientos optimistas y bondadosos, mi vida se encauza en direcciones mucho más positivas. Al encarar la vida con espíritu liviano y optimista puedo afrontar con calma todo lo que ella me depare. Todos deseamos que nos amen por lo que somos. Cuando amo plenamente a los demás, refuerzo su autoestima y ayudo a que ellos a su vez traten con amor a los otros. Aunque no vea resultados inmediatos, el amor siempre está actuando. Si sólo doy mi amor a una o dos personas, éste acabará por extinguirse. Si aprendo a llenar mi corazón de amor y a brindárselo en silencio a todo aquel que encuentro, el amor embellecerá cada rincón de mi vida. Si comienzo cada día meditando en silencio y colmando mi mente de pensamientos positivos y llenos de amor, poco a poco desalojaré todo cinismo y hostilidad. Mi espíritu debe ser tan hermoso y acogedor que Dios mismo quiera venir a visitarme. |
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Hay felicidad cuando cada momento se usa de un modo valioso. La felicidad
es un sustento tan poderoso que puede volver fuerte a una persona débil.
Hace fáciles las cosas difíciles y ligeras las pesadas. Mantenerse feliz y
compartir la felicidad con los demás es un gran acto de caridad. Pase lo que
pase, no debo dejar de ser feliz. Alentar mi optimismo es el mejor modo de conservar la alegría. Para lograrlo puedo empezar el día meditando sobre cómo derramar luz y amor en las situaciones que se me presentarán a lo largo del día. Si luego me mantengo en contacto con el espíritu de Dios y con su benévola mirada, la felicidad interior que me embargará me ayudará a afrontar cualquier situación sin sentirme agobiado. |
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La base para permanecer contento con uno mismo y con los demás en
todo momento y en cualquier situación es fortalecer el auto-respeto y la
auto-valoración. Una y otra vez debemos reflexionar sobre la pregunta: ¿quién soy yo? La meditación y el silencio interior nos ayudan a descartar las concepciones erróneas del ser y a conectar con nuestra esencia verdadera. Entonces nos damos cuenta de que nuestra naturaleza verdadera es paz, es amor, es la de un ser encantador. Un hermoso pensamiento para mantener esta conciencia es: soy un ser espiritual, un diamante que brilla lleno de virtudes y cualidades. Cuando nos asentamos en esta conciencia y nos estabilizamos en esta visión positiva del ser, llena de auto-respeto, entonces disfrutamos con nosotros mismos en toda situación. Las situaciones se convierten en una película de dibujos animados. Con la conciencia de auto-respeto podemos observar con desapego las escenas que se nos presentan. No importa qué clase de personas ni con qué actitudes o comportamientos aparezcan frente a mí, puedo permanecer más allá de su influencia, como quien disfruta observando los dibujos animados. Además, gracias a no influenciarnos, podemos cooperar con los demás en abrirles a otro enfoque más constructivo y beneficioso de la situación. Podemos ayudar a poner a los demás también contentos. Este es un buen enfoque para nuestro trabajo y progreso interior: permanecer contentos y cooperar para hacer que todos estén contentos. |
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Uno de los frutos más hermosos de nuestro desarrollo personal y
espiritual es el estado de liviandad y contentamiento. Cuando nuestra
mente está serena y nuestro corazón limpio y lleno de buenos
sentimientos, experimentamos alegría y satisfacción de forma natural. Para mantener esta experiencia, es necesario revisar la calidad de nuestros pensamientos y evitar todos aquellos que nos traen intranquilidad y preocupación. Para permanecer livianos y contentos hay varios tipos de pensamientos que hemos de terminar: - Arrogancia sutil: “Soy el único que puede hacer bien esto”, o bien“Nadie me tiene en cuenta”. Los dos extremos son peligrosos, tanto valorarse en exceso como infravalorarse se basan en la arrogancia sutil. He de apreciarme y valorarme a mí mismo, pero siempre manteniendo el escudo protector de la humildad, para ser capaz de ver las especialidades y virtudes de los demás. La combinación de auto-respeto y humildad me capacita a conseguir el justo equilibrio. - Rastros de deseos y expectativas: “Estoy bien pero si tuviera esto…” No caer en esta trampa. Los deseos nunca se acaban. Satisfacemos uno y emergen diez más. El método es valorar todas las cosas buenas que ya tengo, tener una actitud de agradecimiento y seguir haciendo esfuerzos con honestidad por mejorar y progresar. - La visión crítica: “Fíjate lo que están haciendo. ¿Cómo es posible que digan esto? Yo no lo haría así, tendría que hacerse de esta forma”. La visión crítica trae intranquilidad a la mente y nos convierte en jueces de los demás. En lugar de ello, apreciar los puntos de vista diferentes y valorar la diversidad de la vida. Sería muy aburrido si todos pensaran e hicieran las cosas como yo. Cada uno tiene su forma particular de tratar o resolver las situaciones.¿Qué es lo que yo debo hacer? Ser cooperativo y ofrecer mis especialidades e ideas, pero sin la expectativa de que sean aceptadas. Ofrecerlo como un regalo, sin esperar el reconocimiento o aplauso. Una mente positiva y sana es la base para una vida sana, feliz y llena de satisfacción. |
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