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Aceptación y flexibilidad
Centrarse y fluir
El poder de amoldarse
 
Aceptación y flexibilidad
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Al aceptar incondicionalmente a los demás, les ayudamos a que se quiten sus máscaras y que se encuentren a gusto tal y como son. La seguridad de ser aceptados les da la libertad de ser ellos mismos y les permite llegar a conocerse fácilmente y también a aceptarse a sí mismos. Sólo nos podemos sentir cómodos cuando nos adaptamos a nuevas situaciones y a diferentes maneras de hacer las cosas si somos alegres y permanecemos tranquilos.
A menudo nos resistimos a las nuevas ideas de los demás o a las circunstancias cambiantes debido a que tenemos celos, desconfianza o resentimiento. Si alejamos esta negatividad, empezamos a ver con una visión positiva y podemos incluir nuevas perspectivas en la vida, con un sentido de franqueza y aventura.
 
 
Centrarse y fluir
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Si observamos el sol desde la tierra, nos damos cuenta de la ley básica y fundamental, de la cual nosotros los seres humanos podemos aprender, y que es la que más nos ayuda en la vida a movernos correctamente. El sol con su luz da vida a la tierra. El sol está en una posición fija, y así tiene que ser, de otro modo la tierra y los demás planetas de nuestro sistema solar no seguirían en su continua y armoniosa órbita. Habría caos, trastorno y grandes pérdidas. Por otro lado la tierra se está moviendo constantemente en ciclos repetitivos, alrededor del sol.

El movimiento permite el cambio y una expresión que tiene un principio, medio y final. En otras palabras, el fenómeno del tiempo se crea a través del equilibrio de la tierra y los armoniosos ritmos cíclicos. Ambos son necesarios para la vida. La tierra tiene todo el potencial para la vida, pero sin la luz de la fuente fija no habría vida. De la misma forma, el sol tiene el poder de dar vida, pero si la tierra moviéndose no sostuviera el potencial, incluso habiendo luz no habría manifestación de la vida. En ciertas situaciones y momentos necesitamos tener enfoque, concentración de pensamientos, voluntad y entendimiento. Los tres necesitan estar juntos, centrados en un punto, si queremos llegar a la profundidad y experimentar novedad. Sin embargo, si nos enfocamos demasiado, entonces gradualmente surge rigidez y presión.

Esto lleva a un desequilibrio que nos hace perder creatividad y apertura para una nueva visión. Lo que podemos observar es que “estar centrado” necesita en ciertos momentos el fluir en nuestra vida de forma natural, apropiada y sistemática. Estando enfocados encontramos la visión, la inspiración, el entendimiento, y al fluir encontramos la expresión, la experimentación, la experiencia. Así como un enfoque excesivo se convierte en algo negativo, el fluir en exceso puede llevarnos a que nos perdamos en una inundación de exceso de pensamientos y de hablar y hacer demasiado, y no hay dirección que guíe la expresión, entonces las cosas se hacen frágiles.

En tales momentos necesitamos darnos cuenta de que es el momento de enfocarnos, de ir hacia nuestro interior y permanecer silenciosos. De acuerdo a la necesidad, los seres humanos necesitan moverse entre el enfocarse y fluir, y sólo el propio discernimiento de la persona le dirá cuando y cómo hacer esto. Todo tiene su momento.
 
 
El poder de amoldarse
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Así como el océano acoge el agua de todos los ríos que desembocan en él, esté contaminada o limpia, podemos desarrollar la capacidad de adaptarnos y amoldarnos a todo lo que sucede a nuestro alrededor. A un nivel espiritual, en el contexto de nuestras relaciones, aprendemos a amoldarnos a las ideas y personalidades de otros. La capacidad de amoldarse significa desarrollar aceptación y fluir con los demás, aceptar y trabajar con sus ideas. Es la base para fomentar la cooperación en las tareas y la armonía en las interacciones.

El poder de acomodar es la habilidad de adaptarse a una persona o situación con la conciencia de generar y obtener beneficio en cada oportunidad. Si la atmósfera es débil o negativa, el poder de amoldarse no quiere decir que nos influenciemos por tal ambiente sino que aprendamos a activar los recursos internos apropiados para no afectarnos por la negatividad. La capacidad de amoldarnos y adaptarnos nos fortalece la capacidad de discernir. Accedemos a la sabiduría interna que nos permite percibir con precisión lo que la otra persona o situación requieren.

Por ejemplo, si una persona delante de nosotros se está muriendo de sed y tratamos de darle oro o diamantes, no valorará esto tanto como darle un simple vaso de agua. El poder de amoldarse necesariamente implica una escucha activa y empática. El poder de amoldarnos nos otorga la flexibilidad interna necesaria para generar una actitud liviana en los ambientes de tensión y estrés o sometidos a diversas presiones externas. Aprendemos a no luchar con las situaciones y las personas, sino a adaptarnos sin perder de vista nuestro propósito y objetivo.

Esto revierte en un gran ahorro de energía, tanto mental como física y nos ayudará a mantener el equilibrio interno. El poder de amoldarse es un signo de nuestro desarrollo espiritual y de que estamos progresando en la disolución de nuestro ego, responsable de las actitudes rígidas, intransigentes y cerradas, que están en la raíz de la mayoría de los conflictos.

 
 
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